
La robótica está entrando en una nueva era en la que, mientras la inteligencia le confiere mayor autonomía, la IA física redefine sus capacidades y, por extensión, las de los humanos. Esta es la conclusión del libro blanco Physical AI: powering the new age of industrial operations. Elaborado por el Foro Económico Mundial en colaboración con Boston Consulting Group, profundiza en el papel estratégico de la robótica para impulsar la resiliencia y la competitividad de las compañías.
La IA física es la rama de la inteligencia artificial que permite a las máquinas interactuar con el mundo material procesando datos a partir de sensores. Estos recopilan información de su entorno para tomar decisiones en tiempo real, lo que les permite responder a los acontecimientos que suceden a su alrededor.
El Foro Económico Mundial prevé que la robótica basada en reglas, en entrenamiento y en contexto coexistirán en el futuro de las operaciones industriales. Lo harán de manera complementaria, dado que cada tipo resulta ideal según la complejidad, variabilidad y volumen de tareas. Además, resalta que este sector está creciendo rápidamente: en 2023 ya se habían instalado más de cuatro millones de robots industriales en todo el mundo.

Creación de valor industrial
Los expertos del FEM y BGC subrayan que la automatización amplía las oportunidades en toda la cadena de valor industrial y que los pioneros en adoptarla ya están logrando resultados significativos. Esto se debe a que los métodos de entrenamiento —como el aprendizaje por refuerzo o por imitación— y los componentes de hardware —como pinzas blandas o sensores táctiles— hacen posible que los robots razonen y se adapten al entorno en tiempo real.
A medida que la IA física admite una mayor variedad de operaciones y se vuelve más fácil de implementar, la automatización se hace más viable. En la actualidad, los robots inteligentes automatizan procesos a lo largo de toda la cadena de valor, desde el procesamiento de materiales y el ensamblaje de precisión hasta el empaque, la intralogística, la inspección de calidad y el mantenimiento. Por ello, se recomienda dejar de lado las visiones cortoplacistas e integrar la robótica como impulsora de excelencia sostenible a largo plazo.