Automatización: tipos, ejemplos y cómo implementarla
La automatización tiene cada vez mayor presencia en las empresas y en la vida cotidiana. Su expansión ha cambiado la manera en que se realizan numerosas actividades y ha permitido que procesos que antes requerían una intervención constante se lleven a cabo con mayor autonomía.
En este artículo explicaremos qué es la automatización, qué ventajas aporta, qué tipos existen y cómo implementarla.
¿Qué es la automatización?
La automatización consiste en aplicar tecnologías para ejecutar tareas o procesos de manera autónoma o semiautónoma, con una menor intervención humana. Esta definición abarca desde operaciones sencillas, como el envío de notificaciones, hasta actividades más complejas que requieren la coordinación de distintos equipos y sistemas.
El objetivo de automatizar no es necesariamente sustituir a las personas, sino reducir su participación directa en tareas repetitivas, rutinarias o que pueden realizarse de acuerdo con reglas o parámetros preestablecidos. De este modo, los profesionales pueden dedicar más tiempo a funciones de supervisión, toma de decisiones y resolución de problemas.
Aunque suelen utilizarse como sinónimos, la automatización y la robotización no significan lo mismo. La robotización consiste en utilizar robots para realizar determinadas tareas, mientras que la automatización tiene un alcance más amplio. Así, los sistemas automatizados pueden funcionar mediante software, sensores, dispositivos de control o maquinaria, sin incorporar robots.
¿Cómo funciona un sistema de automatización?
Aunque los sistemas de automatización funcionan de manera diferente según la tecnología utilizada y el proceso que se desea automatizar, su funcionamiento suele dividirse en cuatro etapas:
- Entrada de información. Se recopilan datos a través de sensores, dispositivos de entrada o aplicaciones informáticas.
- Procesamiento y control. Un controlador o software interpreta la información y determina qué acciones deben ejecutarse.
- Ejecución. Los actuadores, máquinas, robots o aplicaciones informáticas ejecutan las operaciones indicadas.
- Supervisión y feedback. El sistema puede recopilar datos sobre el resultado y, si dispone de mecanismos de retroalimentación, ajustar su funcionamiento.
Por ejemplo, en un almacén automatizado, los sensores pueden detectar la llegada de mercancía. A partir de esa información, el software determina dónde debe ubicarse y envía las instrucciones a un equipo automático para transportarla hasta su destino. Durante el proceso, el sistema supervisa la operación y actualiza la información correspondiente.
Ventajas de la automatización
La automatización aporta numerosos beneficios a las empresas al mejorar la eficiencia operativa. Entre los principales beneficios se encuentran:
- Productividad y velocidad. Ejecuta tareas con mayor rapidez y de manera continua, reduciendo los tiempos de ejecución e incrementando la capacidad de trabajo.
- Mayor precisión. Reduce los errores humanos, lo que favorece la uniformidad y confiabilidad de los resultados.
- Seguridad y ergonomía. Limita la exposición de los trabajadores a tareas peligrosas o físicamente exigentes y les permite concentrarse en actividades de valor agregado como la supervisión.
- Trazabilidad. Facilita el registro y monitoreo de las operaciones, lo que mejora la visibilidad y el control de los procesos.
- Optimización de recursos. Contribuye a aprovechar mejor los materiales, la energía y los equipos, reduciendo los desperdicios y los costos innecesarios.
- Escalabilidad. Facilita ajustar la capacidad ante aumentos de la demanda sin necesidad de incrementar los recursos en la misma proporción.
Tipos de automatización
La automatización puede clasificarse según distintos criterios, como la flexibilidad de los sistemas, el alcance de las operaciones o la tecnología utilizada. Estas categorías no son mutuamente excluyentes, sino que pueden describir las diferentes características de una misma solución.
Según la flexibilidad del sistema: fija, programable y flexible
Existen tres tipos de automatización según su capacidad para adaptarse a los cambios:
- Automatización fija. Ejecuta acciones predefinidas que rara vez requieren modificaciones. Es adecuada para procesos repetitivos y grandes volúmenes de producción.
- Automatización programable. Permite modificar las instrucciones del sistema para ejecutar diferentes tareas. Es útil en procesos que requieren cambios periódicos.
- Automatización flexible. Permite adaptarse a distintas tareas o productos con cambios mínimos en la configuración, por lo que puede responder a condiciones cambiantes.
Según el alcance: automatización de tareas, procesos y sistemas
La automatización de tareas se enfoca en operaciones individuales ─como la generación de una factura─ mientras que la automatización de procesos coordina distintas actividades relacionadas entre sí. Por su parte, la automatización de sistemas permite que distintos equipos y aplicaciones intercambien información y operen de forma coordinada.
Según la tecnología: automatización física y digital
La automatización física utiliza maquinaria, robots y dispositivos de control para ejecutar acciones. Por su parte, la automatización digital recurre al software para procesar información y ejecutar flujos de trabajo.
Ambas modalidades pueden combinarse. Además, la incorporación de inteligencia artificial permite desarrollar soluciones de automatización inteligente, capaces de analizar datos y ajustar determinadas decisiones. En este sentido, un análisis de Bain & Company señala que el valor de la automatización industrial está pasando de los sistemas tradicionales al software, los datos y la IA.
Aplicaciones y ejemplos de automatización
La automatización está presente en diversos sectores y actividades. Algunas de sus aplicaciones más comunes son el procesamiento de facturas y documentos, la atención al cliente mediante chatbots, el control de la climatización de edificios o los sistemas de asistencia a la conducción.
En el ámbito industrial, la automatización permite ejecutar operaciones de producción mediante maquinaria, robots, controladores PLC o sensores. También se utiliza en el control de calidad y el mantenimiento predictivo. En logística, facilita el traslado autónomo de mercancías, el almacenamiento, la preparación de pedidos, la clasificación y la gestión del inventario. Según un estudio del MIT y Mecalux, nueve de cada diez almacenes ya cuentan con algún tipo de inteligencia artificial o automatización avanzada.
En la práctica, la integración de la automatización física y digital se refleja en soluciones como el sistema 4-Way Pallet Shuttle de Mecalux, que utiliza carros automáticos para transportar y almacenar tarimas mientras un software de gestión de flotas coordina sus movimientos. A su vez, Easy WMS controla el inventario y las operaciones de almacenes como el de Clavo Food Factory, que ha implementado el 4-Way Pallet Shuttle para automatizar el almacenamiento de sus productos.
Cómo automatizar un proceso
Las tareas repetitivas con un alto volumen de trabajo o sujetas a reglas definidas son especialmente adecuadas para automatizarse. También pueden beneficiarse de la automatización las actividades que requieren un alto nivel de precisión, presentan riesgos para las personas o generan cuellos de botella. Para implementar la automatización, se recomienda seguir estos pasos:
- Analizar y estandarizar el proceso. Identificar las operaciones que pueden automatizarse, revisar su funcionamiento y simplificarlas cuando sea posible.
- Definir objetivos. Establecer qué se busca lograr, ya sea aumentar la productividad, reducir errores, mejorar la seguridad o alcanzar varios de estos objetivos.
- Seleccionar la solución. Determinar qué grado de automatización y qué tecnologías son las más adecuadas para alcanzar los objetivos.
- Implementar y probar. Integrar los equipos y el software necesarios y verificar su correcto funcionamiento.
- Optimizar. Medir los resultados y realizar ajustes para mejorar el rendimiento.
No siempre es necesario automatizar completamente los procesos desde el inicio. El grado de automatización depende de factores como el volumen de actividad, la frecuencia con la que se repiten las tareas y la variabilidad de las operaciones. Por eso, una implementación gradual, mediante soluciones modulares y escalables, puede facilitar la transición.
Automatización: tecnología al servicio de procesos más eficientes
La automatización permite delegar tareas y decisiones previamente definidas en tecnologías que las ejecutan con una menor intervención humana. Abarca tanto operaciones físicas como digitales, y puede presentar diferentes niveles de complejidad. Para aprovechar sus ventajas, es fundamental elegir las soluciones más adecuadas para cada necesidad. En el ámbito intralogístico, Mecalux asesora a las empresas en el proceso de automatización de sus almacenes, con soluciones adaptadas a sus necesidades y objetivos de crecimiento.