Logística colaborativa: qué es y ejemplos de aplicación
La logística colaborativa puede ayudar a las empresas a obtener beneficios compartidos al trabajar de manera coordinada para mejorar sus operaciones. Compartir recursos como el transporte, el almacenamiento o la información de forma organizada permite alcanzar resultados que serían difíciles de lograr de manera individual.
En este artículo explicaremos qué es y cómo funciona la logística colaborativa, cuáles son sus ventajas, sus principales modelos y la tecnología más adecuada para gestionarla.
¿Qué es la logística colaborativa?
La logística colaborativa es un modelo de organización en el que distintos actores de la cadena de suministro trabajan en conjunto y comparten recursos, información y procesos para obtener un beneficio común. En lugar de gestionar sus actividades logísticas de manera independiente, las compañías identifican las áreas en las que pueden colaborar para mejorar su eficiencia.
El objetivo es aprovechar las capacidades de cada participante para optimizar la cadena de suministro de manera integral. A diferencia de un modelo en el que cada compañía realiza sus operaciones de manera independiente, la colaboración permite aprovechar las fortalezas de varias organizaciones para aumentar la eficiencia, reducir costos y mejorar el servicio. Además, puede establecerse incluso entre empresas competidoras siempre que la cooperación respete los límites legales y las partes involucradas obtengan beneficios.
Por ejemplo, dos compañías pueden compartir una ruta de transporte o parte de su red de distribución para evitar recorridos innecesarios, incrementar el aprovechamiento de la capacidad de los vehículos y reducir los costos asociados al transporte.
¿Cómo funciona la logística colaborativa?
Para que la logística colaborativa funcione, las empresas involucradas deben establecer objetivos comunes y definir cómo se coordinarán para alcanzarlos. A partir de ahí, el intercambio de información permite conocer las necesidades de cada participante, anticipar la demanda y detectar qué recursos pueden aprovecharse de manera conjunta.
En este tipo de colaboración pueden intervenir fabricantes, distribuidores, operadores logísticos, transportistas, proveedores e incluso clientes. Dependiendo de las necesidades, se pueden compartir recursos físicos como el transporte, los almacenes o el inventario, o recursos digitales, como datos y tecnología. Esto dependerá de los acuerdos establecidos entre las partes.
Con esta información, las empresas pueden planificar sus actividades en conjunto y coordinar aspectos como los volúmenes de mercancía, la capacidad disponible, los tiempos de entrega o el uso de las instalaciones. Así, cada empresa sabe qué recursos puede utilizar y cómo debe contribuir para alcanzar sus objetivos.
Beneficios de la logística colaborativa
Cuando la colaboración se pone en práctica, sus efectos se reflejan tanto en la eficiencia de las operaciones como en la capacidad de las empresas para responder a las necesidades de la cadena de suministro. Estos son los principales beneficios de la logística colaborativa:
- Menores costos. Compartir infraestructura y recursos permite eliminar gastos innecesarios.
- Optimización de recursos. Colaborar permite gestionar con mayor agilidad los inventarios, las rutas y la planificación de cargas.
- Mejora del nivel de servicio. La coordinación entre distintas partes permite aprovechar sus capacidades para realizar entregas más rápidas y confiables y responder a las necesidades de los clientes.
- Reducción de emisiones. Utilizar rutas optimizadas y aprovechar eficientemente la capacidad de los vehículos contribuye a disminuir la huella de carbono.
- Resiliencia y flexibilidad. Contar con varios socios puede facilitar la adaptación a los cambios en la demanda de los consumidores.
Principales modelos de logística colaborativa
La logística colaborativa puede adoptar diferentes modalidades según las actividades y los recursos disponibles. Estos son algunos de sus principales modelos:
Transporte colaborativo y consolidación de cargas
Varias compañías pueden coordinar sus operaciones de transporte para agrupar mercancías y aprovechar la capacidad de los vehículos. Una de las formas de lograrlo es la consolidación de cargas, que consiste en agrupar envíos de distintos participantes para realizar envíos conjuntos. Una investigación de la Universidad de Linköping destaca que esta práctica puede ser eficiente tanto en términos económicos como ambientales.
Almacenamiento compartido y centros logísticos comunes
La colaboración también puede aplicarse al almacenamiento. Dos o más empresas pueden utilizar las mismas instalaciones y compartir recursos como el espacio de almacenamiento, los operadores o los muelles de carga. Investigadores de la Rotterdam School of Management analizaron el impacto de compartir recursos en un almacén colaborativo e identificaron que el uso conjunto de pickers y muelles de carga puede mejorar la eficiencia operativa.
Plataformas digitales e intercambio de información
Las plataformas digitales facilitan la colaboración al permitir que los participantes compartan datos y cuenten con la información necesaria para tomar decisiones conjuntas. La visibilidad de información sobre aspectos como la demanda, los envíos o la capacidad disponible ayuda a coordinar la planificación y a identificar oportunidades para optimizar el uso de los recursos.
Colaboración en logística inversa y última milla
La colaboración puede extenderse a las etapas finales y de retorno del flujo logístico: la entrega al destinatario y el retorno de mercancías. En la última milla, distintos actores pueden coordinar aspectos como los puntos de entrega, los horarios de entrega o la gestión de pedidos para facilitar la distribución final. En logística inversa, la cooperación suele abarcar la recolección, clasificación y gestión posterior de devoluciones, productos usados o materiales destinados a su recuperación.
Ejemplos de logística colaborativa
La logística colaborativa tiene aplicaciones en diferentes ámbitos de la cadena de suministro. Estos ejemplos muestran cómo empresas de distintos sectores cooperan en transporte, almacenamiento, intercambio de información y distribución.
PepsiCo y Nestlé: transporte y distribución compartidos
PepsiCo y Nestlé colaboraron con el operador logístico STEF para administrar conjuntamente parte de su cadena de suministro en Bélgica y Luxemburgo. Las dos compañías, competidoras en el mercado, compartieron las operaciones de almacenamiento y distribución de productos frescos y refrigerados. La sincronización y consolidación de cargas permitieron aprovechar al máximo la capacidad de los camiones, reduciendo costos y emisiones de CO₂ y mejorando el servicio a los clientes.
Megafin: almacenamiento para múltiples clientes
El operador Megafin, que cuenta con uno de los centros logísticos más grandes de Colombia, gestiona desde sus instalaciones la mercancía de más de 30 clientes del sector alimentario. Para gestionar estas operaciones, utiliza Mecalux Easy WMS y el módulo WMS para operadores logísticos 3PL, que permite a cada compañía consultar de forma remota y en tiempo real el estado de su inventario, además de solicitar a Megafin la preparación y distribución de pedidos.
PepsiCo y Carrefour: intercambio de información
PepsiCo intercambia información con grandes distribuidores para mejorar la planificación de la demanda. En el caso de Carrefour, la compañía utilizó datos históricos de ventas para identificar productos que el retailer no había considerado en uno de sus pedidos y compartió el análisis con la cadena de supermercados. A partir de esta información, Carrefour incorporó los productos sugeridos.
DHL eCommerce y USPS: colaboración en la última milla
DHL eCommerce y el Servicio Postal de los Estados Unidos (USPS, por sus siglas en inglés) colaboran para gestionar diferentes etapas de la distribución de paquetes. DHL se ocupa de la recolección, clasificación y transporte de los envíos a través de su red logística, mientras que USPS aprovecha su cobertura postal para realizar la entrega de última milla y entregar los paquetes a los destinatarios.
Retos para implementar un modelo colaborativo
Implementar un modelo de logística colaborativa exige que empresas con intereses y diferentes formas de trabajar actúen como socios. Uno de los principales desafíos es generar confianza, en especial cuando la cooperación implica compartir información comercial u operativa.
El intercambio de información también plantea desafíos relacionados con su calidad, propiedad, seguridad y acceso. Las compañías deben establecer qué información se compartirá, quién puede utilizarla y cómo se protege, respetando las obligaciones de confidencialidad y, cuando corresponda, las normas en materia de competencia. También es necesario acordar una distribución equilibrada de los costos, riesgos y beneficios para que la colaboración resulte atractiva para todos los participantes.
A estos desafíos se suma la necesidad de coordinar procesos y sistemas tecnológicos entre organizaciones. Definir procedimientos comunes e indicadores de desempeño comunes ayuda a medir los resultados y a verificar el cumplimiento de los objetivos.
Tecnología para gestionar la logística colaborativa
La tecnología posibilita que las empresas involucradas en modelos colaborativos cuenten con información actualizada y coordinen sus operaciones. Un sistema de gestión de almacenes (WMS) ofrece visibilidad del inventario y los movimientos de mercancía, algo especialmente relevante cuando hay productos de diferentes compañías en las mismas instalaciones.
Para que esa visibilidad se extienda más allá del almacén, los sistemas que intervienen en la cadena de suministro deben estar conectados. La integración del WMS con un ERP (Enterprise Resource Planning), un TMS (sistema de gestión del transporte) u otras plataformas facilita el intercambio de datos sobre pedidos, inventario, expediciones y transporte.
A partir de la información de diferentes sistemas, una torre de control de la cadena de suministro ofrece una visión integral de las operaciones. Su función va más allá de reunir datos: monitorea el desempeño y apoya la toma de decisiones. En un modelo colaborativo, disponer de esa visibilidad ayuda a detectar incidencias operativas y tomar decisiones coordinadas.
La colaboración como estrategia logística
No todas las operaciones necesitan un enfoque colaborativo. Este modelo resulta especialmente útil cuando existen recursos subutilizados, rutas que pueden consolidarse, se dispone de capacidades complementarias o información que beneficia a varias empresas. En esos escenarios, abre oportunidades que no surgirían mediante una gestión independiente.
El verdadero potencial de la logística colaborativa aparece cuando estas iniciativas dejan de depender de procesos manuales. La tecnología permite ampliar el alcance de la colaboración, conectando sistemas, automatizando el intercambio de información y manteniendo la visibilidad de las operaciones. El reto es identificar en qué procesos estas iniciativas pueden generar valor y disponer de las herramientas adecuadas para mantenerlas a largo plazo.