Tipos de tarimas según sus medidas y características
Los tipos de tarimas disponibles en el mercado responden a diferentes necesidades de almacenamiento y distribución. Aunque la tarima europea y la tarima americana son los formatos más conocidos, existe una amplia variedad de modelos que se diferencian por sus dimensiones, el material con el que están fabricados o el uso previsto. Conocer las características de cada uno permite elegir la opción más adecuada para optimizar el almacenamiento y el manejo de mercancías.
En este artículo repasamos los principales tipos de tarimas, sus características y sus aplicaciones para las que están más indicados.
Tipos de tarimas según sus medidas
Las tarimas se fabrican en distintas medidas para adaptarse a las necesidades de cada empresa y de cada tipo de mercancía. El tamaño influye en el espacio que ocupa la carga y en la forma de almacenarla y transportarla. La norma internacional ISO 6780 recoge las principales dimensiones utilizadas en el manejo y el transporte de productos.
Tarima europea
La tarima europea es el formato más utilizado en Europa y uno de los más extendidos en el comercio internacional. Sus dimensiones estándar son 1,200 x 800 mm, con una altura de 144 mm y un peso aproximado de 25 kg. Según la European Pallet Association (EPAL), responsable de definir y certificar las tarimas europeas, la tarima europea certificada tiene una carga de trabajo segura de hasta 1,500 kg.
Se utiliza habitualmente en el transporte y almacenamiento de mercancías de consumo masivo, productos industriales, alimentación y distribución general. Sus dimensiones están adaptadas a los remolques y contenedores, y permiten aprovechar de forma eficiente el espacio de los camiones y de los racks para tarimas.
Tarima americana, universal o tarima ISO
La tarima americana, también llamada tarima universal o tarima ISO, suele medir 1,200 x 1,000 mm. Su altura habitual se sitúa entre 140 y 150 mm y su peso aproximado oscila entre 15 y 22 kg, aunque puede variar en función del tipo de madera, el diseño y la capacidad de carga.
Es un formato muy utilizado en Estados Unidos, Canadá y en sectores industriales y de exportación, así como en operaciones que requieren una mayor base de apoyo. Su superficie es un poco más amplia que la de la tarima europea, por lo que resulta adecuada para transportar cajas voluminosas, bidones, sacos y cargas de gran tamaño. Antes de emplearla, es importante comprobar que sus dimensiones son compatibles con los racks, los equipos de manejo y los medios de transporte disponibles.
Media tarima
La media tarima más habitual mide 600 x 800 mm, es decir, tiene la mitad de la longitud de una tarima europea y mantiene la misma anchura, 800 mm. Su altura suele situarse entre 120 y 150 mm y su peso aproximado oscila entre 10 y 20 kg en los modelos de madera, según el diseño y el fabricante. Las versiones de plástico pueden ser más ligeras.
Este formato se utiliza en retail, supermercados y distribución urbana. Su tamaño facilita el manejo en espacios reducidos y permite colocar directamente la mercancía en la zona de venta o exhibición. También se emplea para preparar pedidos de menor volumen, distribuir productos de alta rotación y reducir los movimientos de carga y descarga.
Cuarto de tarima y otras tarimas pequeñas
El cuarto de tarima presenta unas dimensiones de 400 x 600 mm, aunque también existen modelos de 300 x 400 mm y otras medidas adaptadas a las necesidades del producto. Su altura habitual varía entre 100 y 150 mm, mientras que su peso aproximado se sitúa entre 3 y 7 kg, según el material y la estructura.
Estas tarimas pequeñas se utilizan para exhibir productos en tiendas, preparar promociones y transportar cargas ligeras o de dimensiones reducidas. Son frecuentes en la distribución de alimentos, bebidas, cosméticos y productos de consumo. En muchos casos, se colocan sobre tarimas de mayor tamaño durante el transporte y se separan al llegar al punto de venta.
Tarimas cuadradas y formatos especiales
Las tarimas cuadradas, como las de 1,000 x 1,000 mm, y otros formatos a medida se fabrican para adaptarse a productos o sistemas de almacenamiento específicos. Su altura suele ser de 120 a 150 mm y su peso aproximado, de 15 a 30 kg en los modelos de madera.
Se utilizan en sectores como la industria química, la automotriz, la construcción y la manufactura de maquinaria, así como para transportar bobinas, vidrio o piezas de gran longitud. Al no ajustarse siempre a las dimensiones normalizadas, conviene verificar su compatibilidad con los racks, los transportadores y los equipos de manejo.
Tipos de tarimas según el material
El material de la tarima determina su resistencia, peso, comportamiento frente a la humedad y facilidad de limpieza, así como sus posibilidades de reutilización y reciclaje. También influye en el precio y en la idoneidad de la tarima para la exportación. Aunque pueden fabricarse en distintas medidas, los modelos de 1,200 x 800 mm suelen pesar entre 8 y 30 kg, según el material y el diseño.
Tarimas de madera
Las tarimas de madera son las más extendidas por su buena relación entre resistencia, precio y disponibilidad. Los modelos estándar de 1,200 x 800 mm pesan aproximadamente 20-25 kg y pueden soportar cargas elevadas, aunque su capacidad depende de la estructura y de la calidad de la madera.
Se utilizan en casi todos los sectores para almacenar y transportar mercancías. Son reutilizables, reparables y reciclables, pero absorben humedad, pueden astillarse y son más difíciles de limpiar que las tarimas de plástico. Para exportarlas fuera de la Unión Europea deben cumplir la norma NIMF-15 y llevar el tratamiento y marcado correspondientes.
Tarimas de plástico
Las tarimas de plástico son ligeras, resistentes a la humedad y fáciles de limpiar. Un modelo de 1,200 x 800 mm suele pesar entre 15 y 25 kg. Al no absorber agua, no se pudren ni necesitan tratamientos fitosanitarios para la exportación.
Su durabilidad permite utilizarlas durante largos periodos, aunque su precio inicial suele ser superior al de las tarimas de madera. Se emplean especialmente en la industria alimentaria, farmacéutica y química, donde la higiene es prioritaria, así como en circuitos cerrados de distribución y transporte internacional.
Tarimas de cartón
Las tarimas de cartón destacan por su ligereza, con un peso aproximado de 1 a 5 kg según sus dimensiones y diseño. Son económicas, reciclables y suelen utilizarse como tarimas de un solo uso, sobre todo en envíos de exportación o cuando no está previsto recuperar el soporte.
Están indicadas para cargas ligeras y mercancías que deben mantenerse secas, ya que pierden resistencia con la humedad. Por su menor rigidez, no son del todo adecuadas para racks para tarimas y se destinan al transporte directo o a almacenamientos temporales.
Tarimas de metal
Las tarimas de metal, fabricadas principalmente en acero o aluminio, ofrecen una elevada resistencia a la carga, los impactos y el uso intensivo. Un modelo estándar pesa entre 30 y 50 kg, aunque las versiones reforzadas pueden superar ese rango.
Se emplean en la industria pesada, la automotriz, la manufactura de maquinaria y otros entornos donde se manejan cargas muy pesadas o se requiere una larga vida útil. Son resistentes a la humedad y fáciles de limpiar, pero su precio y peso son superiores a los de otros materiales. Su durabilidad y posibilidad de reutilización compensan la inversión en aplicaciones industriales.
Tarimas de fibra de madera
Las tarimas de fibra de madera se fabrican a partir de virutas o fibras prensadas con resinas. Son más ligeras que las tarimas de madera convencionales: un modelo de 1,200 x 800 mm suele pesar entre 15 y 20 kg. Además, no incorporan clavos ni tornillos, lo que reduce el riesgo de daños en la mercancía o en el empaque.
Su uso es habitual en exportación y transporte internacional, ya que se ajustan a los requisitos fitosanitarios sin necesidad de aplicar tratamientos adicionales. Son apilables, reciclables y más sencillas de transportar por su menor peso, aunque ofrecen una resistencia y una tolerancia a la humedad inferiores a las de las tarimas de plástico o metal.
Tipos de tarimas según su tratamiento
Los tratamientos de las tarimas dependen del material con el que están fabricadas. Las de madera pueden someterse a procesos térmicos, de secado, fumigación o protección química. En cambio, las tarimas de plástico, metal, cartón o fibra de madera no suelen recibir estos tratamientos, aunque pueden someterse a procesos de limpieza o desinfección.
Tarimas HT con tratamiento térmico convencional
El tratamiento HT (Heat Treatment) se aplica a las tarimas de madera para eliminar insectos, larvas y otros organismos que podrían propagarse durante el transporte. Consiste en calentar la madera hasta alcanzar una temperatura mínima de 56 °C en el centro de la tarima durante al menos 30 minutos.
Las tarimas tratadas con este método llevan el marcado NIMF-15 y pueden utilizarse en exportaciones a numerosos países. El tratamiento no modifica de forma significativa sus dimensiones ni su peso, aunque puede reducir la humedad de la madera.
Tarimas DH con tratamiento térmico por calentamiento dieléctrico
El tratamiento DH (Dielectric Heating) es una modalidad de calentamiento mediante ondas electromagnéticas de alta frecuencia. Permite elevar la temperatura de la madera y alcanzar el nivel exigido para eliminar organismos nocivos.
Se utiliza principalmente en tarimas y empaques de madera destinados a la exportación. Al igual que el tratamiento HT, debe cumplir los requisitos de la norma NIMF-15 y quedar identificado mediante el marcado correspondiente.
Tarimas KD con secado en horno
Las tarimas KD (Kiln Dried) se fabrican con madera secada en horno para reducir su humedad. Este proceso mejora la estabilidad dimensional, disminuye el riesgo de deformaciones y limita la aparición de moho.
El secado KD no equivale por sí solo a un tratamiento fitosanitario ni garantiza que la tarima sea apta para la exportación. Para ello, debe cumplir además los requisitos de la NIMF-15. Se aplica a tarimas de madera y, en algunos casos, a tarimas de fibra de madera.
Tarimas SF con tratamiento de fumigación
El tratamiento SF (Sulfuryl Fluoride) consiste en fumigar la madera con fluoruro de sulfurilo para eliminar insectos y otros organismos nocivos. Se utiliza en determinados países y situaciones concretas como alternativa a los tratamientos térmicos.
No todas las tarimas fumigadas son válidas para la exportación: deben cumplir las condiciones del país de destino y llevar la identificación exigida. Además, el uso de fumigantes está sujeto a una normativa específica y no debe confundirse con el marcado HT de las tarimas tratadas con calor. Este tratamiento se aplica a tarimas y empaques de madera, no a los fabricados con plástico, metal o cartón.
Tarimas con tratamientos químicos (antiazulado/fungicidas)
Algunas tarimas de madera se tratan con productos químicos antiazulados o fungicidas para protegerlas frente a hongos, manchas y microorganismos durante el almacenamiento y el transporte. Estos procesos prolongan la vida útil de la madera, sobre todo en entornos húmedos.
Sin embargo, la aplicación de productos antiazulados o fungicidas no sustituye al tratamiento fitosanitario exigido para la exportación. Una tarima de madera tratada químicamente solo podrá utilizarse en el comercio internacional si cumple también la norma NIMF-15. Las tarimas de plástico y metal pueden limpiarse o desinfectarse, pero no requieren tratamientos fungicidas.
Tipos de tarimas según el número de entradas
Las entradas son los espacios situados entre los tacos o travesaños de la tarima por los que se introducen las horquillas de un montacargas o patín hidráulico. Su número determina desde qué lados se maneja la tarima y condiciona la agilidad de las operaciones de carga, descarga y almacenamiento.
Tarimas de dos entradas
Las tarimas de dos entradas permiten introducir las horquillas únicamente por dos lados opuestos. Suelen tener una estructura sencilla, con travesaños longitudinales que proporcionan resistencia y estabilidad.
Son robustas y económicas, pero ofrecen menos opciones de manejo que las tarimas de cuatro entradas. Se utilizan en circuitos internos, almacenes con recorridos definidos y aplicaciones en las que no es necesario acceder a la tarima desde cualquier dirección.
Tarimas de cuatro entradas
Las tarimas de cuatro entradas permiten introducir las horquillas por los cuatro lados. Esta configuración facilita el manejo con montacargas y patines hidráulicos, y proporciona mayor flexibilidad en la organización del almacén.
Son habituales en distribución, transporte y sistemas de almacenamiento con racks para tarimas. Su diseño puede incorporar tacos achaflanados, huecos laterales o entradas adicionales para mejorar el acceso de los equipos de manejo.
Tipos de tarimas según su diseño
Las tarimas también se clasifican según su diseño. La configuración de su base y de la superficie de carga influye en aspectos como la estabilidad, la capacidad, el ahorro de espacio o la compatibilidad con los sistemas de almacenamiento.
Tarimas planas o compactas
Las tarimas planas tienen una superficie de carga uniforme, sin estructuras superiores que dificulten la colocación de la mercancía. Son los modelos más habituales y pueden fabricarse en madera, plástico, metal o fibra de madera.
Se utilizan para transportar y almacenar cajas, sacos, bidones y otras cargas agrupadas. Su diseño sencillo facilita el manejo, el apilado y la adaptación a distintos sistemas de almacenamiento.
Tarimas reversibles
Las tarimas reversibles tienen dos caras de carga equivalentes, por lo que pueden emplearse indistintamente por cualquiera de sus lados. Suelen estar formadas por tablas distribuidas de manera similar en la parte superior e inferior.
Ofrecen una elevada resistencia y son adecuadas para cargas pesadas o para operaciones en las que la tarima se coloca en ambos sentidos. Sin embargo, su estructura puede aumentar el peso y reducir el espacio disponible para introducir las horquillas.
Tarimas encajables o anidables
Las tarimas encajables o anidables están diseñadas para introducirse unas dentro de otras cuando están vacías. Esta característica reduce el volumen que ocupan durante el almacenamiento y el transporte de retorno.
Los modelos encajables son frecuentes en tarimas de plástico y se utilizan en distribución, automotriz, alimentación y logística internacional. Permiten ahorrar espacio, aunque su capacidad de carga y su uso en racks deben comprobarse según el modelo.
Tarimas con patines
Las tarimas con patines incorporan largueros continuos, llamados patines, en lugar de tacos independientes o además de ellos. Los patines proporcionan una base estable y distribuyen mejor el peso sobre el suelo.
Se utilizan para cargas pesadas, almacenamiento en bloque y manejo con montacargas. En función de su diseño, pueden ofrecer dos o cuatro entradas y ser aptas para racks para tarimas.
Tarimas perimetrales
Las tarimas perimetrales disponen de patines o travesaños que recorren todo el contorno inferior. Esta configuración mejora la estabilidad de la carga y facilita el apilado de las tarimas.
Son habituales en transporte, almacenamiento en bloque y sistemas de racks. El perímetro inferior también ayuda a evitar desplazamientos de la carga, aunque es necesario verificar que no interfiera con las vigas del rack.
Tarimas higiénicas lisas
Las tarimas higiénicas lisas tienen superficies cerradas o con un número reducido de juntas, huecos y relieves. Suelen ser de plástico y pueden limpiarse y desinfectarse con facilidad.
Se utilizan en la industria alimentaria, farmacéutica y cosmética, donde se exige un elevado nivel de higiene. Son resistentes a la humedad y no absorben líquidos, pero suelen tener un precio superior al de las tarimas de madera.
Tarimas con alas
Las tarimas con alas tienen una superficie superior que sobresale de los patines o tacos. Estas prolongaciones permiten sujetar mejor la carga y facilitan la colocación de flejes, película estirable u otros elementos de estabilización.
Se emplean para transportar mercancías que necesitan una mayor superficie de apoyo o una sujeción adicional. Antes de utilizarlas en racks, debe comprobarse que las alas no interfieran con la estructura del sistema de almacenamiento.
Tipos de tarimas según su resistencia y capacidad de carga
La capacidad de una tarima se expresa de tres formas. La carga estática indica el peso que tolera cuando permanece inmóvil sobre una superficie plana. La carga dinámica se refiere al peso que transporta durante su manejo con un montacargas o patín hidráulico. La carga en rack señala la capacidad admisible cuando la tarima se apoya sobre las vigas del sistema de almacenamiento.
Los valores de carga dependen del material, las dimensiones, el estado de la tarima, la distribución de la mercancía y el tipo de apoyo. Por ello, las siguientes categorías son orientativas y deben confirmarse en la ficha técnica del fabricante.
Tarimas de carga ligera
Suelen ser más ligeras y económicas que los modelos reforzados, y se utilizan para mercancías de poco peso o para operaciones de un solo uso. Las tarimas de carga ligera soportan hasta 500 kg de carga dinámica.
Son habituales en exportación, distribución de productos ligeros y transporte de cargas que no van a permanecer durante largos periodos en un rack. No deben utilizarse en racks sin comprobar antes la capacidad de carga del rack.
Tarimas de carga media
Las tarimas de carga media admiten entre 500 y 1,000 kg de carga dinámica. Ofrecen un equilibrio entre peso, resistencia y costo, por lo que son una opción frecuente en almacenes y operaciones de distribución.
Pueden utilizarse para cajas, sacos, envases y productos industriales de peso intermedio. Su empleo en racks dependerá de la carga admisible en rack y de la configuración concreta de la tarima.
Tarimas de carga pesada
Las tarimas de carga pesada suelen incorporar más tablas, patines o refuerzos para resistir el manejo intensivo y el peso de mercancías voluminosas. Admiten entre 1,000 y 1,500 kg de carga dinámica.
Se utilizan en industria, automotriz, construcción y otros sectores que trabajan con cargas elevadas. Para almacenarlas en racks es imprescindible comprobar la capacidad en rack, que puede ser inferior a la carga estática o dinámica.
Tipos de tarimas según su ciclo de vida
Las tarimas también se clasifican según el número de usos para los que han sido diseñadas. En función de las necesidades logísticas y del tipo de actividad, es posible optar por tarimas de un solo uso, modelos reutilizables o tarimas de pooling, cada una con características y ventajas específicas.
Tarimas de un solo uso (tarimas “perdidas”)
Las tarimas de un solo uso, también llamadas tarimas perdidas, están diseñadas para realizar un envío sin que esté previsto su retorno. Suelen ser ligeras, económicas y adecuadas para exportaciones o trayectos en los que recuperar el soporte resulta complicado.
Pueden fabricarse en madera, cartón, plástico o fibra de madera. Su capacidad de carga debe ser suficiente para el transporte previsto, pero no están preparadas para un uso repetido ni para almacenarse en racks.
Tarimas reutilizables
Las tarimas reutilizables están fabricadas para soportar varios ciclos de transporte, manejo y almacenamiento. Suelen ser más resistentes y tener una vida útil más larga que las tarimas de un solo uso.
En el mercado de segunda mano, es habitual clasificar el estado de la tarima por grados según sus condiciones. Las tarimas de grado A presentan un buen estado general y pocos signos de uso; las de grado B pueden mostrar reparaciones o desgaste, pero siguen siendo funcionales; y las de grado C tienen un mayor nivel de deterioro y se destinan a aplicaciones menos exigentes, siempre que mantengan su integridad estructural.
Tarimas de sistema de ‘pooling’
Las tarimas de pooling pertenecen a un sistema compartido en el que un operador proporciona, recolecta, inspecciona, repara y redistribuye las tarimas. Las empresas usuarias pagan por el servicio o por el uso, sin necesidad de comprar y gestionar todo el inventario de tarimas.
Este modelo facilita la reutilización, mejora el control de los activos y reduce los desplazamientos en vacío. Las tarimas de pooling suelen identificarse mediante colores, logotipos, códigos o marcas de propiedad y no deben venderse ni intercambiarse fuera del sistema.
Tipos de tarimas según colores o propietario
El color de una tarima suele identificar al propietario o al pool al que pertenece, no necesariamente su material, capacidad o tratamiento. La pintura puede desgastarse, por lo que conviene comprobar también los logotipos, códigos y marcas estampados.
Tarimas CHEP
Las tarimas CHEP se identifican por su color azul y por las marcas o logotipos de CHEP. Pertenecen a un sistema de pooling y se utilizan en cadenas de alimentación, consumo masivo, retail y distribución.
Las empresas que las reciben deben gestionarlas según las condiciones del servicio y facilitar su devolución al operador. El color azul no indica por sí mismo que la tarima sea apta para exportación o para su uso en racks.
Tarimas LPR
Las tarimas LPR suelen reconocerse por su color rojo y por las marcas de La Palette Rouge. Forman parte de un sistema de pooling orientado especialmente a la distribución y al sector de productos de consumo masivo.
Se emplean en circuitos de transporte entre fabricantes, plataformas logísticas y establecimientos comerciales. Al tratarse de tarimas propiedad del pool, deben separarse de las tarimas propias y devolverse siguiendo el procedimiento acordado.
Tarimas IPP
Es habitual que las tarimas IPP presenten una tonalidad marrón o rojiza y lleven las marcas “Property of IPP”, “Property of IPP Logipal” o “Property PP”, junto con el logotipo del operador. Se utilizan en diversas cadenas de suministro europeas y pertenecen en todo momento al operador del pool.
El color facilita su identificación visual, pero la propiedad debe confirmarse mediante el logotipo, el marcado o el código de la tarima. No deben venderse, repararse por cuenta propia ni mezclarse con tarimas de intercambio general, ya que forman parte de un sistema de pooling con normas específicas de devolución y gestión.
Tarimas PECO
Las tarimas PECO son tarimas de pooling que suelen identificarse por su color rojo y por las marcas de PECO Pallet. Tienen una presencia destacada en Norteamérica y se utilizan en circuitos de distribución y consumo masivo.
Como ocurre con otras tarimas de pool, el color no debe interpretarse de forma aislada: es necesario comprobar el nombre del propietario y las indicaciones grabadas en la propia tarima.
Tarimas de otros ‘pools’
Existen otros operadores de pooling, como Loscam, PRS o iGPS, cuyas tarimas pueden distinguirse por colores, etiquetas, códigos, materiales o diseños específicos. Por ejemplo, algunos modelos de iGPS son de plástico y otros operadores emplean tarimas de madera de colores diferenciados.
La identificación correcta es importante para devolver la tarima a su propietario, evitar cargos y mantener la trazabilidad del sistema. Una tarima pintada no es necesariamente una tarima de pooling: siempre deben revisarse sus marcas de propiedad.
Tipos de tarimas según su uso
El uso previsto determina el material, la resistencia, las medidas y el diseño de la tarima. También influye en la necesidad de aplicar tratamientos, cumplir normas de higiene o disponer de homologaciones específicas.
Tarimas para transporte nacional
Las tarimas para transporte nacional se utilizan en trayectos dentro de un mismo país o espacio aduanero. Suelen fabricarse en madera y emplear medidas normalizadas, como 1,200 x 800 mm o 1,200 x 1,000 mm.
La elección depende del tipo de mercancía, los medios de transporte y el sistema de almacenamiento. Cuando no existe obligación fitosanitaria, pueden utilizarse tarimas de madera sin tratamiento NIMF-15, siempre que cumplan los requisitos del operador logístico y del destinatario.
Tarimas para exportación
Las tarimas para exportación deben ser compatibles con la normativa del país de destino y con los requisitos del transporte internacional. Las tarimas de madera maciza suelen necesitar tratamiento y marcado NIMF-15, mientras que las de plástico, metal, cartón o fibra de madera evitan este requisito en determinadas condiciones.
Además del tratamiento, deben considerarse el peso de la tarima, la resistencia, la humedad, la posibilidad de apilado y el costo de recuperación. Las tarimas ligeras de un solo uso son habituales cuando no está previsto recuperar el soporte.
Tarimas para almacenamiento en racks
Las tarimas para almacenamiento en racks deben resistir la carga cuando se apoyan sobre las vigas del rack. No basta con conocer su capacidad estática o dinámica: es necesario comprobar específicamente su carga en rack.
Suelen incorporar patines, refuerzos o una estructura perimétrica que mejora su estabilidad. Antes de utilizarlas, deben verificarse las dimensiones, el estado de la tarima, la separación entre apoyos y la compatibilidad con el sistema de almacenamiento.
Tarimas para alimentación
Las tarimas para alimentación deben facilitar la higiene y evitar la contaminación de los productos. Los modelos de plástico son frecuentes porque no absorben líquidos, se limpian con facilidad y resisten la humedad.
También pueden utilizarse tarimas de madera en determinados circuitos, siempre que estén limpias, en buen estado y sean adecuadas para el tipo de producto. En ambos casos, deben respetarse los requisitos del fabricante, del cliente y de la normativa aplicable.
Tarimas para productos farmacéuticos
Las tarimas para productos farmacéuticos deben contribuir a mantener la limpieza y la integridad del empaque. Por este motivo, son habituales las tarimas de plástico lavables, higiénicas y con superficies cerradas.
El modelo elegido debe ser compatible con las condiciones de almacenamiento, la temperatura, la humedad y los procedimientos de calidad de la empresa. En muchos casos, también se valoran los diseños ligeros y aptos para circuitos logísticos controlados.
Tarimas para productos químicos
Las tarimas para productos químicos deben seleccionarse según el peso, el formato de los envases y la posible exposición a sustancias corrosivas o contaminantes. Suelen ser de plástico o metal por su resistencia a la humedad y a determinados agentes químicos.
Es importante comprobar la compatibilidad entre el material de la tarima y la sustancia transportada. Para cargas pesadas o peligrosas pueden requerirse tarimas reforzadas, sistemas de sujeción adicionales y condiciones específicas de almacenamiento.
Tarimas para ‘retail’ y exhibición
Las tarimas para retail y exhibición están diseñadas para transportar la mercancía hasta el punto de venta y, en algunos casos, servir como base de exhibición. Las medias tarimas, los cuartos de tarima y las tarimas de plástico o cartón son habituales en promociones y espacios comerciales.
Su tamaño reducido facilita la colocación en tiendas y zonas de exhibición. La elección depende del peso de los productos, la imagen del soporte, la facilidad de reposición y la posibilidad de retirar o reciclar la tarima una vez finalizada la campaña.
Cómo elegir el tipo de tarima adecuado
La elección de la tarima influye en la seguridad de la mercancía, la eficiencia de las operaciones logísticas y los costos de almacenamiento y transporte. Para seleccionar el modelo más adecuado, es necesario analizar las características de la carga y las condiciones en las que se manejará y almacenará.
Entre los principales factores que conviene tener en cuenta se encuentran:
- Peso y dimensiones de la mercancía. Determinan la capacidad de carga y el tamaño de la tarima necesarios para garantizar la estabilidad de los productos y optimizar el espacio disponible.
- Tipo de transporte y destino. El medio de transporte y el país de destino pueden condicionar el tipo de tarima. En operaciones internacionales, las tarimas de madera requieren tratamiento fitosanitario conforme a la normativa NIMF-15 (ISPM 15).
- Capacidad de carga. La tarima debe soportar la carga dinámica (durante el manejo), estática (cuando permanece apoyada en el suelo) y, si corresponde, la carga en rack, que exige una mayor resistencia estructural.
- Compatibilidad con los equipos de manejo y almacenamiento. Las dimensiones y el diseño de la tarima deben ser adecuados para su manejo con montacargas, patines hidráulicos o sistemas automáticos, así como para su almacenamiento en racks.
- Condiciones del entorno. La exposición a humedad, temperaturas extremas o productos químicos hacen más recomendable el uso de tarimas de plástico o metal por su mayor resistencia y facilidad de limpieza.
- Reutilización, costo y sostenibilidad. Además del precio de adquisición, conviene valorar la vida útil de la tarima, su posibilidad de reparación y reciclaje, así como el impacto ambiental de los materiales empleados.
Evaluar estos criterios permite elegir el tipo de tarima que mejor se adapta a las necesidades de cada operación logística, optimizando tanto la protección de la mercancía como la eficiencia de la cadena de suministro.
Los tipos de tarimas, en 5 preguntas
¿Cuál es la diferencia entre la tarima europea y la tarima americana?
La principal diferencia entre ambas radica en sus dimensiones. La tarima europea mide 1,200 x 800 mm, mientras que la tarima americana o ISO tiene unas dimensiones de 1,200 x 1,000 mm. La elección depende de la mercancía, el sistema de almacenamiento y los requisitos logísticos de cada operación.
¿Cuál es la diferencia entre la tarima EUR y la tarima EPAL?
La tarima EUR identifica el formato estándar de la tarima europea, mientras que la tarima EPAL es una tarima europea fabricada y reparada conforme a los estándares de la European Pallet Association (EPAL). Las tarimas EPAL cumplen estrictos controles de calidad y pueden utilizarse en sistemas de intercambio internacionales.
¿Qué peso soporta una tarima?
La capacidad de carga de una tarima depende de su material, diseño y dimensiones. Como referencia, una tarima europea de madera suele soportar hasta 1,500 kg de carga dinámica, alrededor de 4,000 kg de carga estática y entre 1,000 y 1,500 kg cuando se almacena en racks.
¿Qué significa HT en una tarima?
La marca HT (Heat Treatment) indica que la tarima de madera ha sido sometida a un tratamiento térmico conforme a la norma NIMF-15 (ISPM 15). Este proceso elimina plagas y organismos nocivos, permitiendo el uso de la tarima en operaciones de comercio internacional sin tratamientos químicos.
¿Por qué hay tarimas de distintos colores?
Las tarimas de distintos colores suelen emplearse para identificar propietarios, materiales, usos específicos o circuitos logísticos. Algunos fabricantes utilizan colores corporativos para facilitar la gestión de activos, mientras que en otros casos sirven para diferenciar aplicaciones, sectores o requisitos de higiene y seguridad.